Un equipo campeón

Pues sí, porque aunque al final no hayan ganado, el ser un campeón viene dado no por las copas o los títulos que ganes, sino por la actitud con que encaras las cosas y por como encajas las victorias y las derrotas.

 

 

 

 

 

Sara, Darío, Andrés, Alvaro, Javier, Irene, Jorge, Ariel y Javi

 

El fin de semana pasado se jugó la final four de la categoría Benjamín. Llegaban cuatro equipos muy igualados: Alcobendas, Las Rozas, Aluche y Rivas. En la clasificación final, después de 22 jornadas, apenas les había separado una victoria. Y se habían dado de palos entre sí: Rivas le había ganado a Alcobendas, nosotros a Rivas y Alcobendas, Alcobendas y Aluche a nosotros, Alcobendas a Aluche…Así, la final se presentaba muy abierta y emocionante.

 

El primer partido entre Alcobendas y Rivas fue de alto voltaje. Los dos equipos enchufadísimos y jugando muy bien. Alcobendas se adelantó en el marcador y al poco Rivas falló un libre poco antes del descanso Después Alcobendas se impuso bien y al final Rivas bajó un poco los brazos: 4-0.

 

Nuestro partido con Aluche fue raro. Ganamos cuatro a dos pero diría que no lo merecimos, porque Aluche tuvo más ocasiones que nosotros. Pero entre su poco acierto de cara al gol y el oficio de nuestros chicos, al final nos llevamos el gato al agua.

 

Por la tarde Alcobendas le gano por mucho a Aluche (11-2). Nosotros teníamos un partido durísimo con Rivas y encima tuvimos que empezarlo sin Andrés. Un transporte especial urgente le trasladó desde Las Rozas a Alcobendas (Charly, no sé si el club tendrá que afrontar alguna multa  o asumir algunos puntos de carné, creo que un rayo atravesó la M40 a eso de las siete de la tarde. Muchas gracias José Antonio por  el gran favor) y llegó a tiempo para ayudar a sus compañeros a hacer un gran partido y ganar por seis a dos, con una gran actuación de nuestro super portero Javi. La gran final estaba servida.

 

El domingo nos presentamos en Alcobendas tranquilos y serenos y dispuestos a hacer nuestro trabajo. Enfrente estaba un equipo de mucha calidad y fuerza, que nos había dado una paliza en Las Rozas pero al que habíamos ganado hace poco en su pista. Les conocíamos y los chicos no les temían, estos chicos tienen como virtud una gran fuerza de carácter. A veces están en babia y juegan muy mal, pero nunca se han visto superados por la presión o los nervios. Así que era verles y te entraba tranquilidad porque ellos la transmitían.

 

Empezó el partido con la grada gritando y los dos equipos muy fuertes, defensa individual  y ocasiones en las dos porterías. Cualquiera podía haber marcado pero la suerte le tocó a Alcobendas. Un tiro que iba fuera lo tocamos en dos rechaces y lo metimos llorando en nuestra portería. Mala suerte, un augurio de lo que venía.

 

En el último minuto cortamos una bola en el centro del campo y Darío se fue derecho y sólo a portería. En el último metro le cazaron y lo que debió ser un penalti a nuestro favor se transformó en un contraataque y un barullo delante de nuestra portería que no supimos defender y dos cero con el que nos fuimos al descanso.

 

En el descanso Jauma decidió jugársela y cambió la defensa a una zona con la que intentar cortar bolas y descolocar al rival. Los chicos se aplicaron, y salió muy bien, porque la tónica del juego enseguida cambió. Pero en una buena jugada de Alcobendas nos metieron el tres cero y parecía que aquello no iba a tener historia.

 

Fue entonces cuando los chicos sacaron todo el carácter para darle la vuelta al partido. Presión del equipo, nervios en el contrario. Tres goles de Darío, el tercero de libre directo por acumulación de faltas, llevaron el empate al marcador y la euforia a la grada y al equipo. Empate a tres y cinco minutos por delante en los que todo podía pasar. En la grada nos apoyaban no solo los de Las Rozas sino también los de Aluche y los de Rivas. ¡Muchas gracias a todos!

 

Pero casi en la siguiente jugada un chico que se llama Iñigo, es prebenjamín y un superclase que dará mucho que hablar en esto del hockey, entró regateando a todo el que le venía y nos metió el cuarto. Buenísima jugada si no llega a ser porque se la llevó con el patín. En fin, el árbitro no lo vio y el gol subió al marcador.

 

Pero lo malo vino después. En una jugada peleada en la esquina del campo de Alcobendas, Darío hizo nuestra décima falta. Después, según dice el chico, nuestro capitán, le protestó al árbitro diciéndole que el gol anterior había sido patín. Y el árbitro le expulsó. Dos minutos fuera cuando quedaban cuatro. Nos meten a continuación  del libre directo, con tres jugadores en pista, cinco tres y, aunque tuvimos alguna ocasión más, el partido acabó así.

 

Hemos quedado segundos que es el peor puesto. Las caras de los chicos eran un poema. Pero supieron encajar la derrota y dar la mano al ganador. Igual que son moderados cuando ganan y cuando celebran los goles, supieron aguantar y aunque estaban hundidos hacer todo lo que se espera de un buen deportista.

 

Enhorabuena a Alcobendas que tiene un gran equipo, pero ya sabéis, volveremos.

 

Y muchas gracias a Jauma no sólo por todo lo que les has enseñado y lo bien que les has dirigido, sino sobre todo por el cariño con lo que lo has hecho y por el disgustazo que tenías al final. De alguien de tu categoría deportiva, con los partidos y los títulos que habrás peleado, que te hayas sentido tan implicado con estos chicos lo dice todo de ti.

 

Iñaqui

 

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