El Equipo A y el Plan B

Tras una muy buena racha de resultados con la que terminamos la primera vuelta (cuatro victorias consecutivas), con el partido del sábado volvían los partidos frente a los equipos que ya nos ganaron.

El primero, sangre de nuestra sangre, Las Rozas A. También el primero, por cierto, en cuanto a la clasificación en la liga. Difícil reto. Aunque, en realidad, con mejorar el resultado de la ida (0-9), ya nos hubiera parecido bien. Claro que si la mejora era considerable, lograríamos lo más parecido a una victoria que, hoy por hoy, podemos obtener frente a un equipo capaz de alinear un cinco digno de la Selección Madrileña…

Afortunadamente, los últimos resultados en liga nos han fortalecido mucho. Hemos ganado gol, convicción en nuestras posibilidades y cohesión como grupo. Y eso es decir mucho. Tanto como para afrontar un partido como éste sin el temor del inicio de la competición. Aún así, los partidos de familia siempre son complicados psicológicamente (por si competitivamente no lo eran ya lo suficiente), con lo que buscamos la manera de salir a la pista menos condicionados. De inicio, cambiando el grito colectivo. Si gritar “…Las Rozas!!” hubiera sido animar al contrario, hacerlo con “… Viva el B!!”, lo convertía en algo sólo nuestro. Con eso no se gana un partido, claro, pero se afronta con otro ánimo.

Para acercarnos al objetivo, además de necesitar un buen ejercicio de portería, teníamos que trabajar en tres aspectos: ser intensos en defensa; asociarnos en ataque; olvidarnos del marcador.
Bien, pues nuestra portería brilló mucho. Mantuvimos la intensidad bastante bien gracias a las ganas de hacer un buen papel y a los cambios, uno cada cinco minutos, que nos aportaron frescura. Y la búsqueda del compañero en las jugadas de ataque, que solía tener un buen inicio, mostraba un desarrollo más irregular, no tanto por nuestra torpeza como por el trabajo defensivo del A, que impedía que la bola nos durara mucho tiempo. En cuanto a olvidarnos del marcador… funcionó lo que puede funcionar algo así. Queríamos que, al menos en nuestra cabeza, hubiera un constante 0-0. Es decir, convencernos de estar siempre a un gol de llevarnos los tres puntos. Tampoco vas a ganar un partido gracias a eso, pero puede ayudar a no salirte de él demasiado pronto.

En cuanto al partido en sí, no salió mal. Acabamos la primera parte perdiendo sólo 3-0, lo que nos permitía resetear y aceptar más fácilmente ese 0-0 mental. Y en la segunda logramos que pareciera que aquello no estaba acabado. Tras un cambio a zona y las consiguientes ocasiones a la contra, nos pusimos 5-3. Además, nuestros goles fueron consecutivos. Un pequeño espejismo, sí, pero muy bonito.

No ganamos, cierto. Ni siquiera logramos un empate, pero mejoramos lo suficiente el resultado de la ida como para irnos contentos a casa. El 6-3 final nos supo más que bien.

Desde el corazón del B, enhorabuena para el A, al que deseamos ver muy, muy arriba toda la temporada. Y siguientes 🙂

Ahora, a por más.
¡”Biba” el B!

Fern.

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