Derrota no tan mala del infantil B

Retomamos la Copa demasiado tiempo después de nuestro último partido (allá por mediados de marzo) y con un sólo par de entrenamientos al regreso de las vacaciones. Para rematar la faena, nos toca visitar Alcalá, escenario de nuestra derrota más abultada y amarga de la temporada…

Las indicaciones de inicio tienen como objetivo que aquello no se nos olvide en la idea de que no vuelva a ocurrir. Y sirven también para refrescar la memoria de nuestro último enfrentamiento contra este mismo rival al que ganamos 2-1 en casa en la vuelta de la Liga. Partido, por cierto, que ellos tampoco habrán olvidado, ¡maldita sea! En fin, que si nos tienen que ganar, que no les resulte fácil.

Iniciamos el partido con un cambio de planes forzoso en cuanto al equipo inicial. Si iban a haber comenzado los cinco que acudieron a entrenar el viernes, la terca realidad dicta que no podemos contar con Guille, algo indispuesto y que necesita recuperarse en el banquillo. Lamentablemente, durante el partido sus sensaciones no mejoran y no puede ayudar demasiado.

Huyendo de cualquier tentación de sucumbir al miedo escénico, planteamos una defensa individual revolucionada, que se note que vinimos a luchar. Y como tampoco queremos un marcador abultado (nunca máis), nuestro ataque cuenta con dos jugadores atrás cubriéndonos siempre las espaldas. Buscamos intensidad en campo propio y posesiones largas en campo contrario. Actitud y cabeza.

Tras unas cuantas buenas intervenciones de nuestro portero, aleccionado para no dejar bolas muertas que signifiquen segundas jugadas, Alcalá se adelanta en el marcador. Con su segundo gol, cambiamos la defensa a una zona que pronto empieza a dar sus frutos. Más tranquilidad atrás, menos desgaste físico (nos hemos quedado con un solo cambio), más opciones de contraataque. Y nuestro primer gol. En este punto tenemos el partido bastante controlado, ni rastro de goleada en contra. Sólo quedan seis segundos para el descanso, un 2-1 es buen resultado para afrontar la segunda parte, ya nada malo nos puede pasar… ¡Zasca! Nos marcan el tercero en un visto y no visto. En fin, un despiste. Pero que da bastante rabia. Tenemos que aprender a aguantar mejor los últimos segundos.

En la segunda mitad, con la defensa en zona asentada y bien engrasada, disponemos de unas cuantas oportunidades para marcar. Desperdiciamos varias. Aprovechamos una. El 3-2 final nos deja buen sabor de boca. Aunque sólo en parte. Ahora cobra más valor aquel tercer gol evitable…

Por cierto, al final, lo de Guille no fue nada. Nada que no se resuelva con un buen desayuno antes de jugar un partido de hockey 🙂

Lo seguiremos intentando.
¡”Biba” el B!

Fern.

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