Acaba la liga para el Prebenjamín A con victoria

Tras el último partido de liga, que nuestros prebenjamines ganaron no sin sufrimiento (y en el que echamos de menos a Alejandro), creo que es el momento de hacer algunas reflexiones sobre la temporada y el equipo. Ahí van:

Ha sido esta una temporada rara por varias razones, y desde luego no la de menor peso que el entrenador del equipo (o sea, yo mismo) se haya ausentado de los entrenamientos algo más de tres meses completos. ¡Mala pata! Y nunca mejor dicho… La lesión de tobillo, mucho más larga de lo que pudiera parecer en enero, me ha impedido asistir al Centro de Patinaje como me hubiera gustado. Lo lamento mucho, la verdad. Sobre todo por los más asiduos, aquellos niños que ha procurado no perderse un entrenamiento. Ellos saben bien a quiénes me refiero.

También ha sido atípico el compromiso de otros con el equipo, con un muy elevado porcentaje de ausencias entre semana y en fechas de competición. Si no recuerdo mal, no pasan de tres los partidos en los que he podido contar con todos los jugadores durante la temporada… Sólo tres de casi treinta jornadas.

Desde luego no ha facilitado la tarea el hecho de que ciertos jugadores entrenaran martes y jueves en lugar de lunes y viernes. Sólo coincidían los sábados. No es sencillo lograr una progresión del grupo si el grupo no se entrena conjuntamente. Es inútil pretender que los niños se asocien para elaborar jugadas si no las practican antes. Es irreal creer que podemos competir en igualdad de condiciones con otros equipos que se presentan a los partidos con tres y cuatro jugadores más que nosotros, y que intuyes, por cómo se desenvuelven en la pista, que entrenan juntos habitualmente…

Acabamos la liga en sexta (¿quinta?) posición. Lo normal con estos jugadores hubiera sido quedar entre los tres primeros clasificados, disputando cada jornada con opciones de ganar hasta el final. No creo que hubiéramos logrado el primer puesto (tampoco era el objetivo), Santa María ha demostrado tener mejor equipo que nosotros, pero estoy seguro de que contaríamos con un mayor número de puntos en nuestro casillero de haber logrado que los niños coincidieran más veces en entrenamientos y partidos.

Ahora bien, no es menos cierto que el grupo merece la pena. Yo diría que mucho. No sólo son buenos chicos, y con ganas de aprender, sino que forman un equipo que como tal puede dar bastante más de sí. Hay mimbres, vaya. ¡Ánimo para la temporada próxima!

Dicho esto, me gustaría agradecer sinceramente la ayuda que José, nuestro delegado, y Mar, nuestra delegada en funciones, me han prestado semana a semana. No es sólo llevar las fichas y las botellas de agua a los partidos, sino atender a los niños con cariño. ¡Muchas gracias!

Tampoco quiero que se me olvide un agradecimiento no menos importante: ¡Charly, gracias por ocuparte de los míos durante mi travesía por el desierto de estos meses!

En fin, esto es todo. ¿Y el partido frente a Virgen de Europa? Pues eso, que ganamos. Pudimos haber establecido una diferencia mayor en el marcador de haber afinado la puntería, pero al menos vimos un buen encuentro con jugadas de equipo… Por momentos parecía que los nuestros hubieran practicado juntos 😉

Fern.

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